Eduardo Rojo Díez (2008)


SU ENTRADA EN LA HISTORIA. La primera noticia que tenemos de la existencia de Petralata es del año 1040, cuando el nombre aparece en una carta de arras del rey García de Nájera. La siguiente mención no la hemos encontrado hasta el año 1047, en un documento de donación de Ramiro I de Aragón al monasterio de Oña. El alfoz es una especie de distrito protegido por un castillo que está a las órdentes de un tenente. Esos alfoces se van a constituir en la base sobre la que se articula el Condado y luego Reino de Castilla. Oña como cabeza de un alfoz aparece documentado en el año 967, antes que Petralata, ocupando una posición clave como bastión defensivo en una de las entradas del desfiladero del Oca-la Horadada, junto a Cuevarana y Tedeja. Pero la pista de Oña como alfoz se pierde enseguida porque ese distrito territorial cambia de nombre y pasa a llamarse Petralata, trasladando además la fortaleza principal, que pasa a situarse en el centro de la Sierra de Oña, entre Pancorbo y Poza de la Sal, también con castillos, formando una línea defensiva con la llanura de la Bureba a sus pies. Antes de que se documente Petralata se fundó el monasterio de Oña (1011), que queda exento de jurisdicción y consolida su dominio en la zona a medida que se van debilitando los alfoces. Petralata tuvo una vida más bien efímera en comparación con otros alfoces.

UBICACIÓN DEL CASTILLO. El castillo de Petralata se sitúa a 1.200 metros de altura, en un cresterío que algunos habitantes de la Sierra conocen todavía como El Castillo, contiguo por el oeste con la cumbre conocida como Pan Perdido. Petralata está entre el Portillo de Busto, por donde pasa una carretera, y el Portillo de Soto, en el camino viejo entre Navas de Bureba y Barcina de los Montes. Resulta curioso observar que está justo al lado de este último portillo, encima de los castros prerromanos de Soto de Bureba, y no junto a la carretera que atraviesa en la actualidad los Montes Obarenes.


Petralata era un castillo roqueño, que aprovechaba los accidentes del terreno. Los únicos restos que hemos encontrado (además de tejas) son un nevero excavado en la roca; unas escaleras talladas también en la piedra rematadas por encima con un murete de piedra labrada, que suben a lo más alto y permiten asomarse a la Bureba; y una especie de pasadizo en el cresterío para hacer más alargada la zona de vigilancia.


En la parte norte, tras la cresta del castillo se puede ver una pequeña explanada, que podría haber sido una especie de patio de armas, y unas semicovachas, que podrían haber servido de refugio para los soldados. A media ladera, también en la falda norte, hay una fuente.


Actualmente el castillo de Petralata se encuentra en el espacio protegido del Parque Natural de los Montes Obarenes, en la provincia de Burgos.
ETIMOLOGÍA DE PETRALATA La etimología de este castillo encaja perfectamente en la ubicación que hemos descrito. Se trata de una palabra compuesta formada a partir de las voces latinas PETRA ‘piedra’ y LATA ‘ancha, dilatada, extensa’. Algunos dan a este adjetivo la acepción de ‘lejana’ o ‘que se extiende a lo lejos’. En la documentación medieval encontramos también una evolución hacia formas romances, como en Petralada. La evolución fonética final castellana es Piedralada, con diptongación y sonorización de las consonantes oclusivas sordas interiores, como la recogen algunos autores. En catalán tenemos otro topónimo que procede de la misma voz latina: Peralada, localidad gerundense con un famoso castillo.

BIBLIOGRAFÍA
-Álamo, Juan del, Colección diplomática de San Salvador de Oña, 2t., Madrid, CSIC, 1950.
-Alfonso Antón, María Isabel, “Resolución de disputas y prácticas judiciales en el Burgos medieval”, Burgos en plena Edad Media. Jornadas Burgalesas de Historia (1991), Burgos, 1994.
-Díez Herrera, Carmen, “La organización social del espacio entre la cordillera cantábrica y el Duero en los VIII al XI: una propuesta de análisis como sociedad de frontera”, Del Cantábrico al Duero: trece estudios sobre la organización social del espacio en los siglos VII a XIII, J.A. García de Cortázar (ed.), Santander, Universidad de Cantabria, 1999.
-Estepa Díez, Carlos, “Estructuras de poder en Castilla (SS. XII-XIII): El poder señorial en las merindades ‘burgalesas”, Burgos en plena Edad Media. Jornadas Burgalesas de Historia (1991), Burgos, 1994.
-Lecanda Esteban, José Ángel, “El poblamiento y la organización del territorio septentrional de Burgos en el siglo XI”, Burgos en plena Edad Media. III Jornadas Burgalesas de Historia (1991), Burgos, 1994.
-Martín Viso, Iñaki, “Territorios, poder feudal y comunidades en Castilla Septentrional (siglos XI-XIV)”, Edad Media. Revista de Historia, 5, (2002).
-Martínez Díez, Gonzalo, Pueblos y alfoces burgaleses de repoblación, Valladolid, Junta de Castilla y León, 1987.
-Rodríguez R. De Lama, Ildefonso, Colección diplomática medieval de La Rioja (923-1225), Logroño, Instituto de Estudios Riojanos, 1976.
-Rojo Díez, Eduardo, Oña y su monasterio en el pasado de Castilla, Asociación de Estudios Onienses, Oña (Burgos), 2009, pp. 62-64 (notas 7,8 y 12).
-Varona Bustamante, José Ángel, Montes Obarenes, Segovia, Artec Impresiones, 2002.